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Orientador(es)
Resumo(s)
Entre las múltiples representaciones de la divinidad en la religión egipcia,
el aspecto animal es uno de los más habitualmente atestiguados en las fuentes de todos los períodos. De esta documentación se deduce que diversas divinidades pueden adoptar simultáneamente diferentes apariencias animales, entre las cuales se establecen relaciones de simple yuxtaposición, sin conexiones aparentes entre las especies implicadas, o de complementariedad. En este último caso, señalamos distintos ejemplos: el Horus letopolitano en su forma de musaraña y de ichneumon, la representación de la divinidad solar como erizo y puerco espín en el templo de Hibis en el oasis de Kharga o del Atum primordial como serpiente y anguila y, finalmente, el dios Banebdjed en sus apariencias de carnero y macho cabrío. Estas asociaciones expresan una unidad de significación que sirve para definir aspectos concretos de la personalidad de la divinidad, caracterizada por su naturaleza múltiple. Las analogías morfológicas y funcionales de las especies integradas en estas parejas justifican la elección de las mismas, al tiempo que permiten extraer conclusiones relativas a la organización del universo animal en el pensamiento egipcio.
Descrição
Palavras-chave
Apariencia animal Complementariedad Zoología Taxonomía
Contexto Educativo
Citação
Fernández Pichel, A.I. (2017): “La representación zoomorfa de las divinidades egipcias: yuxtaposición y complementariedad”. In: POLIS. Revista de ideas y formas políticas de la Antigüedad 29, p. 31-56
Editora
Editorial Universidad de Alcalá de Henares
